LA PUERTA DE SEGURA
Como su propio nombre indica, La Puerta de Segura ha sido históricamente la entrada natural al interior de la Sierra siguiendo el cauce del río Guadalimar. Esta situación estratégica ha propiciado que estas tierras hayan estado ocupadas al menos desde el Paleolítico Medio. Esta ocupación se intensificará a partir del Neolítico y de manera muy importante en el Calcolítico y la Edad del Bronce, momentos en los que aparecerán gran cantidad de asentamientos diseminados por lo que hoy es el término municipal de La Puerta y entre los que podemos destacar las cuevas del Pastor, de la Reina o la del Gallo y otros poblados como los de la Carrasquilla o Huerta Perdida.


En torno al siglo IV a.n.e., en pleno desarrollo de la Cultura Ibérica, aparecerá en el margen del Guadalimar, junto a la actual aldea de Los Llanos y quizá sobre un poblado de época anterior, un oppidum o ciudad fortificada que se convertirá en uno de los principales focos urbanos del Alto Guadalimar durante esta época. Desconocemos por el momento el topónimo con el que se conocía este lugar en época ibérica pero hasta nuestros días el lugar es conocido como Bujalamé. Tras la Segunda Guerra Púnica, en la que Roma venció a Carthago y se hizo con el dominio de Hispania, en las zonas más fértiles de La Puerta, como en las del resto de la comarca, surgirán explotaciones agropecuarias que se irán desarrollando hasta la época bajoimperial en que algunas de estas pequeñas y medianas explotaciones se convertirán en auténticos latifundios controlados por importantes familias romanas.

Ya en la Edad Media se configurará con un marcado carácter defensivo el entramado urbano de La Puerta. Con la construcción del recinto amurallado de época árabe del que hoy solo se conservan los restos de un torreón y del puente y el sistema de compuertas con el que se desviaba el cauce del río Guadalimar para defender el lugar, este territorio se convertía en la primera línea defensiva de Segura.

Con la conquista cristiana de toda la Sierra de segura, La Puerta se convertiría en una aldea o lugar dependiente de la villa de Segura hasta su segregación en 1833 y la concesión del título de villa en 1837. En su término quedó también incluido Puente de Génave que a su vez se segregaría en 1933.


Del Patrimonio Natural de La Puerta de Segura debemos destacar el Alto de la Buitrera, el monte Salfaraf y  el pico Oruña.

Alto de la Buitrera. Con sus 1245 metros es un lugar ideal para contemplar extensas panorámicas del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. La parte más baja del monte está dominada por el olivar pero, conforme se va ascendiendo, el pinar y la vegetación de media montaña lo van sustituyendo. A la cima se puede acceder siguiendo la ruta señalizada de la red de senderos de la Sierra de Segura denominada La Puerta-Cumbre de la Buitrera.

Salfaraf. Este monte aparece como un relieve residual, independizado de la unidad tectónica de la cobertera tabular de la meseta lo que ha propiciado que sea este un punto desde el que se observen interesantes paisajes por su amplitud visual.

Pico Oruña. Forma parte del monte del mismo nombre, una formación montañosa situada entre los términos de Benatae, La Puerta de Segura y Torres de Albanchez. Desde sus 1153 metros de altitud también se pueden observar excelentes panorámicas.


Del Patrimonio Cultural de La Puerta de Segura podemos destacar los siguientes hitos:

Oppidum de Bujalamé. Se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la Sierra de Segura, tanto por su extensión como por su interés histórico. La mayor parte del yacimiento que en total abarca unas 6 hectáreas data de época ibérica pero el lugar ya había estado ocupado en épocas anteriores. Como oppidum o ciudad fortificada tuvo su origen en torno a los siglos V- IV a.n.e. y por su tamaño y su situación estratégica en el paso natural que comunica la Alta Andalucía con el Levante debió ser uno de los principales centros urbanos de la zona. En este yacimiento apareció una estatuilla de bronce conocida como el Sacrificador de Bujalamé que actualmente se conserva en el Museo Arqueológico Nacional.

Durante la dominación musulmana de estas tierras este yacimiento también fue habitado como muestran los fragmentos de cerámica que aparecen dispersos por el lugar y los restos de un torreón destruido recientemente.

En las inmediaciones de este yacimiento se encuentran también restos de una villa de época romana.

Torreón. Conocido popularmente como “el castillo”, es el único resto que se conserva del antiguo recinto defensivo de la localidad. Por su tipo de construcción, realizada en tapial, podría datar de época almohade.

Puente sobre el río Guadalimar. El puente primitivo debió tener un origen musulmán y formaría parte de la estructura defensiva del pueblo, pues según parece, en caso de ataque, el ojo se cerraba con compuertas, provocando una inundación que cortaba el acceso hacia el interior de la población.

Por el desarrollo del casco urbano tuvo que construirse a principios del siglo pasado un nuevo puente más amplio, ya que debido al reducido tamaño del ojo del antiguo se ocasionaban numerosas inundaciones.

Casco antiguo. El trazado urbano en esta parte de la localidad tiene las características típicas medievales con calles empinadas, estrechas y con un recorrido sinuoso, plazuelas y callejones sin salida. Son numerosas en La Puerta las viviendas realizadas sobre riscos y peñas y las calles con escalones para salvar las pendientes.

Iglesia Parroquial de San Mateo. Sobre el antiguo templo destruido por las tropas francesas en 1811, esta iglesia fue construida en 1821 por intervención del infante don Francisco de Paula Antonio. Es de planta basilical con una sola nave, cubierta con bóveda de cañón. En uno de los laterales tiene adosada una capilla rectangular dedicada al Santísimo, mientras que en el otro se encuentra la Sacristía, lugar en el que se conserva una cruz procesional de plata del siglo XVI que refleja de forma extraordinaria las características de la orfebrería renacentista española.

Castillo de Matamoros. Se trata de una construcción defensiva construida en tapial de cal y canto de la que sólo quedan en pie los restos de uno de sus muros.

Parece tener un origen musulmán y su función defensiva estaría relacionada con el control de los pasos desde las tierras manchegas hacia la Sierra de Segura.

Se puede acceder hasta esta construcción por la N-322 a la altura de la cortijada de Matafría.

Por último, es preciso destacar el interesante y variado folclore puerteño entre el que destacan el Fandango de Chirichipe, la Malagueña o la Jota de La Puerta, las Manchegas, los Marcaos y la Jota de la Gachamiga.

Aldeas

  • Las Agraceas
  • Bonache
  • Los Llanos
  • Los Pascuales
  • Los Yegüerizos


FIESTAS

  • Febrero. Días 1 a 3. Fiestas en honor de San Blas. Para rendir honores al santo, la tradición   marca la quema de pólvora.
  • Mayo. Día 3. Fiestas de la Cruz en la aldea de Los Pascuales.
  • Julio. Día 16. Fiestas en honor de la Virgen del Carmen. Se organizan actividades lúdicas y culturales de todo tipo además de las verbenas populares. Día 26. Fiestas en la aldea de Los Llanos.
  • Agosto. Día 15. Fiestas en la aldea de Bonache.
  • Septiembre. Día 21. Feria de San Mateo. Durante cuatro días se celebra lo que antiguamente era la feria de ganado y, aunque en la actualidad ha perdido en parte este sentido, se trata de una festividad en la que se realizan festivales taurinos, actividades deportivas y culturales y verbenas populares.

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